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Las grapadoras son una herramienta de trabajo básica presente en oficinas, escuelas y hogares de todo el mundo. Junto a las grapas y los quitagrapas, las grapadoras y clavadoras grapadoras son la solución ideal para evitar perder o traspapelar documentos, informes o cualquier papel, tanto en ámbitos escolares y académicos como profesionales. Existe una amplia variedad de grapadoras de varios tamaños, marcas, diseños y capacidades y son compatibles con un sinfín de grapas de distintos tamaños, grosores y materiales.
Cuando se trata de la productividad y buen funcionamiento de tu oficina, no hay nada peor que quedarse sin un artículo de papelería de primera necesidad como papel, post-its o grapas para tu grapadora. A continuación te ayudamos a identificar las mejores grapas compatibles con tu grapadora, ya sea manual, eléctrica, de sobremesa o de bolsillo.
Además, te orientamos en los aspectos básicos en los que fijarte para encontrar las grapas más adecuadas para cada uso, ya sea para grapar contratos o informes de pocas hojas, o para agrupar tacos más gruesos con un mayor número de páginas. Mantén la organización y productividad de tu empresa teniendo siempre a mano herramientas esenciales como grapadoras bien abastecidas de grapas, un producto esencial, duradero y fiable que te ahorrará tiempo y más de un quebradero de cabeza.
Elige las mejores grapas según su tipo y características
Las grapas son pequeños trozos de alambre en forma de “u” con dos extremos o puntas paralelas llamadas patas que atraviesan el papel perforándolo y se doblan hacia el mismo lado formando un gancho que une, sujeta o agrupa folios, cartulinas o documentos de diversos tipos. Algunas de las principales características que hay que tener en cuenta a la hora de adquirir grapas son la longitud, el grosor, la corona y el material.
De esta forma, la longitud y el grosor de las patas determina su capacidad o cantidad de papel que una grapa será capaz de sujetar; estos valores están expresados numéricamente de la siguiente forma: el grosor se mide en AWG (American Wire Gauge), y la longitud en milímetros. Así, una grapa de 22/6 tiene un grosor de 22 AWG y un largo de 6 milímetros.
Cuanto más larga sea la grapa, más cantidad de páginas o folios podrá albergar. Las grapas de 6 mm podrán admitir entre 2 y 20 hojas, las de 8mm entre 20 a 50, las de 10mm entre 50 y 70, las de 13 mm entre 70 y 100, las de 15 mm unen de 100 a 120 folios, las de 17 mm entre 140 y 170 y las de 23 mm hasta un máximo de 210 páginas.
En cuanto al grosor, los calibres más comunes son de 22 a 26 AWG, aunque también hay grapas con grosores que oscilan entre los 51 y 54 AWG. Estas son aptas para su uso en tejidos finos o gruesos, cartón y hasta listones de madera delgados, permitiendo ampliar su uso a ámbitos como las manualidades, la decoración y el bricolaje.
Por su parte, la corona es la parte superior que cruza la grapa, y cada grapadora admite un solo tamaño de corona; esta medida está estandarizada para facilitar la compatibilidad con las grapadoras comunes.
Grapas galvanizadas y cobreadas de gran resistencia
Todas las grapas se fabrican a partir de un alambre de metal, generalmente acero, recubierto de un acabado, siendo las más comunes las grapas cobreadas y galvanizadas. Las más clásicas son las grapas cobreadas, que se consiguen sumergiendo el alambre en un baño de cobre que combate la porosidad del metal sobre el que se trabaja y que detiene la oxidación.
Por otro lado, las galvanizadas se realizan sumergiendo el alambre en cinc fundido, o mediante electrolisis. Este proceso crea un recubrimiento que mejora la resistencia frente a corrosiones, manteniendo su brillo y garantizando su durabilidad en el tiempo.
Las grapas se clasifican principalmente por su grosor y longitud, indicados en formatos como 22/6. Este código hace referencia al calibre del alambre y a la longitud de las patas en milímetros, lo que determina tanto la cantidad de hojas que pueden sujetar como su compatibilidad con distintos tipos de grapadoras.
Las grapas suelen fabricarse en acero y pueden contar con acabados como cobre o galvanizado. Las cobreadas ayudan a reducir la oxidación, mientras que las galvanizadas ofrecen una mayor resistencia a la corrosión y una durabilidad superior, especialmente en entornos de uso intensivo.
La elección depende del volumen de papel que se quiera agrupar. Para pocas hojas (hasta 20), son adecuadas las grapas de 6 mm, mientras que para documentos más gruesos se recomienda optar por longitudes mayores, como 10, 13 o incluso 23 mm, capaces de sujetar más de 200 hojas.
Es fundamental revisar las especificaciones de la grapadora, especialmente el tipo de grapa que admite en cuanto a tamaño de corona y longitud de patas. Utilizar grapas compatibles evita atascos, mejora el rendimiento y alarga la vida útil del dispositivo.