Una herramienta cada vez más presente en oficinas y en entornos laborales en general son las tablets. Su portabilidad, con un ligero peso, y el crecimiento de herramientas de gestión online, unido a la conectividad en casi cualquier rincón del mundo, ha provocado que la tablet tome al abordaje el sector empresarial. Pero en función de las necesidades de cada puesto de trabajo, no cualquier tablet puede ser suficiente. Y además de la propia tablet, puede haber accesorios que facilitan en gran medida el trabajo. Hablemos de ellos.
Qué buscar en una tablet para entorno laboral
Tablets hay de todos los colores, sobre todo si se recurre a fundas, y precios, pero antes de comprar cualquiera de ellas es preferible pararse a pensar en las necesidades o exigencias del usuarios que la tendrá que emplear a diario, ya que de lo contrario nos podemos exponer a una tablet limitante, que ralentice o dificulte el ritmo de trabajo.
Probablemente, el primer punto a analizar sea el tamaño. Las tablets se mueven entre las 7 y las 10 pulgadas, habiendo puntualmente alguna más grande, de hasta 12 o 13 pulgadas. Este tamaño se mide en la diagonal de pantalla pero no determina el tamaño total de la tablet, para lo que hay que tener en cuenta también los marcos, normalmente bastante más anchos que en los smartphones.
Más allá del tamaño total de la tablet y su peso, que puede ser importante si va a estar viajando constantemente, el tamaño de la pantalla es importante si el usuario va utilizar la tablet para la introducción o consulta de datos. Para este tipo de usuarios, una tablet de 7 pulgadas probablemente será escasa, siendo conveniente una de 10 pulgadas, a ser posible con un peso contenido si la sujeción va a depender de la persona. Si la calidad de la imagen también es importante, sería preferible optar por tablets con resolución FullHD y paneles IPS LCD o AMOLED, huyendo de las pantallas TFT.
Otro punto imprescindible a tener en cuenta es la potencia. Las tablets más baratas pueden tener procesador de cuatro, o incluso dos, núcleos, y tener únicamente 2 o 3 GB de memoria RAM. En estos casos, a nada que las aplicaciones, ya sean nativas o web, del trabajo pueden sufrir retardos, porque la potencia es más bien escasa. Para evitar problemas, la recomendación es optar por un procesador de ocho núcleos, si es posible a 2 GHz o más, y al menos 4 GB de memoria RAM.
Si además es necesario almacenar datos en la propia tablet, ya sean documentos, fotografías o de cualquier otro tipo, necesitarás una tablet con una gran memoria interna, como mínimo de 64 GB. También sería interesante, para contar con un respaldo, que la tablet contara con la opción de ampliar la memoria mediante tarjetas microSD. El apartado fotográfico también puede ser importante si se van a obtener fotografías con ella. Si es el caso, sería interesante contar al menos con una cámara de 8 megapíxeles.
Finalmente, para usos lejanos de oficinas y por tanto, lejos de nuestras redes WiFi habituales, que la tablet escogida cuente con conectividad 4G es una ventaja importante. Su precio sube respecto a tablets que solo cuentan con WiFi, pero permiten no depender de abrir redes WiFi con un móvil, que además provocan un alto consumo de batería.
Accesorios que facilitan el trabajo con una tablet
Elegir la tablet adecuada para cada caso es importante, pero también lo es contar con accesorios que pueden contribuir a hacer más fácil el trabajo. Si la tablet va a viajar constantemente, sin ninguna duda es necesario contar con una funda protectora. Contamos con fundas universales para tablets de distintos tamaños de pantalla, aunque si es posible adquiere siempre una funda específica para la marca y modelo de tu tablet.
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